Hay historias en el rock que suenan a leyenda, pero que están perfectamente documentadas. Una de ellas es la de Tony Iommi, guitarrista y fundador de Black Sabbath, y el accidente laboral que a punto estuvo de dejarlo sin poder tocar un instrumento jamás. De ese momento traumático salió, sin querer, una de las claves sonoras que ayudaría a definir el heavy metal tal como lo conocemos.
Un último turno de trabajo que cambió la historia del rock
Antes de que Black Sabbath existiera —cuando la banda todavía se llamaba Earth—, Iommi, con apenas 17 años, trabajaba en una fábrica de láminas metálicas en Birmingham. Según ha contado él mismo en distintas entrevistas, aquel iba a ser su último día en el empleo: pensaba dedicarse por completo a la música. Sin embargo, tuvo que cubrir el puesto de una compañera en una prensa de guillotina que jamás había operado. Una máquina le amputó las puntas de los dedos medio y anular de la mano derecha.
Como Iommi tocaba la guitarra en posición zurda, esa era precisamente la mano con la que pulsaba las cuerdas. Los médicos fueron tajantes: le dijeron que no había esperanza de que volviera a tocar.
La visita que lo cambió todo: Django Reinhardt
Sumido en la depresión, Iommi recibió la visita del gerente de la fábrica, a quien consideraba un amigo. Este le habló de Django Reinhardt, el legendario guitarrista de jazz gitano que, tras sufrir graves quemaduras, perdió el uso de dos dedos de su mano y aun así desarrolló una técnica propia para seguir tocando con el índice y el medio. Esa historia fue la inspiración que Iommi necesitó para no rendirse.
Prótesis caseras hechas con una chaqueta de cuero
Sin soluciones comerciales a mano, Iommi improvisó sus propias prótesis: primero probó con vidrio, después con plástico derretido de botellas, y finalmente dio con un material que funcionó, tomado de una vieja chaqueta de cuero. Con esas puntas artesanales cubriendo sus dedos lesionados, reaprendió a tocar desde cero.
Para reducir el dolor y la tensión bajo los dedos, comenzó experimentando con cuerdas de banjo, buscando un calibre más ligero que el de las cuerdas de guitarra convencionales. Además, bajó la afinación de su instrumento para aflojar la tensión de las cuerdas. Esa combinación de calibres más finos y afinaciones más graves le dio un tono particularmente pesado y oscuro, un rasgo que se convertiría en una de las señas de identidad del sonido de Black Sabbath, junto al bajo de Geezer Butler, la batería de Bill Ward y la voz de Ozzy Osbourne.
Un dato que se mantuvo vigente por décadas
Lo más llamativo es que Iommi reconoció en entrevistas posteriores que, décadas después del accidente, seguía usando fragmentos del mismo trozo de cuero de aquella chaqueta original para fabricar sus prótesis, cuidándolo como una reliquia irremplazable.
Tras el concierto de despedida Back to the Beginning, celebrado en el Villa Park de Birmingham el 5 de julio de 2025 —con la formación original completa: Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward—, Black Sabbath cerró definitivamente su historia sobre los escenarios. Esta anécdota del accidente sigue siendo una de las más contadas cuando se habla del origen del heavy metal: un accidente industrial que, por pura terquedad y creatividad, ayudó a moldear el sonido de un género completo.
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Marla Ardila
Bienvenid@s al Marlaverso. Marketera hace 10 años y CEO de Konvexa Digital. Apasionada del rock, los conciertos, los libros y los cómics. Líder de DC Fans Colombia y creadora de Vitrina Rock.
— Marla Ardila